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MONEGROS
La escasez de agua ha marcado la historia de Los Monegros y ha generado una vasta cultura en esta comarca en torno al preciado elemento. La lucha del hombre contra la sed propia y de sus tierras es una constante en este territorio, cuya geografía alberga vestigios que tienen como objetivo común la búsqueda, captación, conservación y canalización del agua.
Sin duda, si hay un elemento que define la personalidad de los monegrinos y de este territorio es el agua, en una tierra dura en la que sus habitantes han tenido que ingeniársela a lo largo de los tiempos para conseguir retenerla, extraerla y utilizarla, otorgándole el valor supremo de un bien casi inexistente y absolutamente necesario para su supervivencia.
El agua se convirtió en una obsesión para los monegrinos que no sólo sabían recogerla, almacenarla, regar algunos trozos, mover molinos...
También le encontraron usos medicinales como en La Cartuja de Las Fuentes, donde subsiste la Fuente del Milagro. Aprendieron asimismo a hacer bloques de hielo en las balsas, partiéndolos cada día invernal, hasta que los cortaban y llevaban a pozos profundos y fríos de falsa bóveda, donde se conservaba hasta bien entrado el verano. |
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El hombre harto de tantos sinsabores miraba al cielo y se aclamaba a la Virgen y a los santos de cada localidad, para que le diera el agua necesaria. Acudían en romería, días y días por caminos secos, a los diferentes santuarios para implorar el agua que los cielos negaban.
Los Monegros se convirtió en un paisaje estéril, modelo de las pertinaces sequías de los últimos siglos. Tierras labradas con más sudor y sangre que agua, por hombres que miraban al futuro huyendo de un pasado agostado, gentes que querían tierra fértil para seguir poblando aquellos paisajes de luz quemando el horizonte. Hasta que por fin hombres como Picabeo, Mallada o Costa sembraron la semilla del regadío en Los Monegros. |
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El agua ausente desde la Noche de los Tiempos regresa, ayudada por el hombre, para transformar nuevamente Los Monegros y hacerlos, ahora sí, más habitables. En la actualidad, la comarca se ha convertido en la mancha de regadío artificial más grande de Europa, en la que conviven los métodos más innovadores de aprovechamiento hídrico con técnicas ancestrales: balsas, fuentes, acueductos, pozos de hielo, aljibes, canales, presas, diques y molinos salpican un recorrido por las tierras de Los Monegros que nos muestra lo que ha supuesto la lucha del hombre en esta comarca por conseguir el agua y acercarla a su boca o a sus tierras.
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